Del Noviazgo Al Matrimonio


Cuando pensamos en una pareja nos imaginamos a dos personas caminando de la mano, teniendo como fondo un atardecer frente al mar y suspiramos (ah, ah) recordando momentos maravillosos.

Cada encuentro parece el primero… ella acude a su encuentro maquillada y con su mejor vestido, es la ternura hecha persona. El llega perfumado, limpio y solícito como todo caballero para encontrarse con su amada. Eso es AMOR. “el amor son solo cosas que se dicen al hablar, al sonreir, al abrazar…”

Luego damos el paso más importante de nuestras vidas, hasta que la muerte nos separe y vemos nuestra realidad: ¡Nos casamos!, ¡HORROR!!!… Platos que lavar, niños que cambiar, planchar, pagar cuentas de luz, agua, teléfono, colegio, agregando que ELLA, quien era la ternura hecha persona, ya no sigue la dieta de antes, se acuesta con la cara llena de cremas y recibe a su esposo oliendo a cebolla o no tiene tiempo para maquillarse porque ya está casada, y EL quien era el caballero solícito y amable, ahora permanece acostado todo el día, cuando está en casa, no ayuda en nada y todavía reclama. Adiós romanticismo.

Entonces nos preguntamos ¿QUÉ PASÓ? Cuando la pareja llega al matrimonio empieza a cambiar sin darse cuenta, asume actitudes típicas de otras parejas, existe como un prototipo del “casado” por el cual los esposos no deben besarse en una esquina, no darse flores, cuando están peleados no pedirse PERDON o delante de otros no demostrar cariño y menos aún decirse TE AMO. Por eso se reconoce cuando una pareja que camina por la calle es soltera o casada, los enamorados caminan abrazados o de la mano y los casados a un metro de distancia o uno delante y el otro atrás.

El romanticismo en la pareja debe existir siempre, los pequeños detalles como: cocinar juntos, darle mucho tiempo para vestirse, masajearle la espalda, ir a bailar, poner notas de amor en su mesa de noche, Telefonearle solo para decirle “me haces falta”, Ver la telenovela o el partido de fútbol juntos, Acariciarle el cabello o la mejilla, Bañarse juntos, Arreglarte solo para él o para ella, Tener un día solo para los dos, decirle “Te amo”, recibirlo y despedirlo con un beso, comprarle aquello que le gusta.

No pierda esas demostraciones de amor y cariño porque el amor dentro del matrimonio se fortalece.

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